Una sensación que invade en un santiamén todo,
Especialmente la cara en todas sus cavidades.
Los dos ojos de la nariz se repliegan o constriñen,
Como una Raba en aceite hirviendo.
Fugazmente se cruza la vergüenza,
Que no puede convencer a nadie.
La boca grita con mucha fuerza,
Y expulsa –a los que verdaderamente gritaron-
Estos venían de todos lados,
Pero da la sensación como si rozaran los ojos y el lado de adentro de la nariz.
-el verdadero lado de adentro, del otro lado de la cara-
Y salieron volando.
El suspiro, la memoria que proyectaba
la imagen bastante fidedigna de las caras de los demás comensales,
la vergüenza vuelve y se apodera,
como si nunca hubiese huido despavorida
El plato de fideos
Alguien dice Achís!
(el lector puede decir enfatizando: H achís!)
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