sábado, 17 de mayo de 2008



Nadar, pero parado. Vertical.
Caminar; no sobre el camino
sino sobre la nada. Nadar.

A los manotazos, a los vistazos,
Hasta que por fin aparece.
El agujero de la cerradura con la llave.
La punta del nervio,
el dedo meñique de una de las patas del ciempiés.

Ahora sí, apretar con firmeza,
traer hacía uno.
De allí dentro hasta aquí afuera,
De allá afuera, hasta aquí al lado.

Ver como la nada deja de serlo,
los colores atrapan a los cuerpos.
La voz se transforma en palabra
y ésta va hacia las cosas.

Entonces;
Caminar marcha atrás,
inaugurando el camino pero al revés.
Cerrar los ojos,
abrir la mano. Soltarse.

Dar unos pasos hasta el margen,
saltar de espaldas hacia el abismo.