Tomar el texto desde el intersticio más grande,
con dos dedos,
ayudándose un poco con las uñas
y tirar hacia arriba,
como sacando un pañuelito descartable del paquete.
Ver como se corren las letras
y el blanco va en aumento.
Finalmente el texto se irá al suelo
y quedará la hoja vacía.
Hasta el intersticio ha desaparecido en la mano
y la hoja vuelto blanca otra vez.
Siempre queda un pozo sin tapar
donde un tropiezo devuelve el silencio a su lugar.
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