miércoles, 18 de noviembre de 2009

7 pm

Los intersticios de la ciudad,
son los lugares preferidos por la luz.
La mirada se detiene en ellos,
aunque no nos demos cuenta.

El pensamiento se detiene también,
-y a veces tropieza- en los intersticios de la memoria,
aunque tampoco nos demos cuenta.

Así el olvido es también no darse cuenta.