miércoles, 22 de octubre de 2008

II

Miradas que enriquecen el lunguaje
y no entienden el idioma.

Miradas que se huelen,
miradas que se palpan,
miradas que conversan y penetran.

Miradas herméticas de ellas,
colgadas del momento.
Miradas que se abren paso,
Miradas sin vergüenza.

Miradas que respiran,
y encienden en lo inhóspito un fuego invisible.
Miradas que se clavan
como lanzas de la visión.

Seducción inteligente,
de miradas que sin hablar enriquecen el lenguaje.